Seguidores

Para A.B., cuando teníamos quince años

Cuéntame cómo eras en tu verano,
quién te dio esas alas
silenciosas y esmeriladas, qué hado.
Qué llama, o qué materia de sueño
entreabrió sus raíces en el centro
de tu mar, quién inunda tus palabras.

Dime qué hacer para que tu mirada
ilumine mi sombra,
cómo soportar la sal que corrompe
el agua, porque su acritud me ahoga.
Dime cómo ignorar que no conoces
mis ojos, que muy poco te importan.

Pero háblame, susúrrame el conjuro
para arrancar tu mar y tu mirada,
que la herida de tu cuchillo oscuro
solamente tú podrías sanarla.
Y que me irrumpa el vacío sin fruto,
que prefiero tu ausencia a tu navaja.

No hay comentarios:

Publicar un comentario