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Te extraño
pero como sé que tú a mí no
me lleno de barro los zapatos
cubro de hielo los días
a ver si así
vuelven las noches sin misterio
y el onanismo del latido,
y quedas en el recuerdo
de lo que no pudo ser desde el principio

Y tal vez
aprenda por fin
que lo difícil nunca deja de serlo
por muchos soles
que haya dejado en tu ventana.


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