a las calles sin salida
a la frustración de quien espera desde el ombligo.
He aprendido que tú eres el camino
que no me importan los días grises
que me quedo con la luz que no sabía que tenía.
Así que
demos la vuelta a las nubes
y arranquemos los pétalos
de nuestra margarita.
demos la vuelta a las nubes
y arranquemos los pétalos
de nuestra margarita.
Porque el mundo se sonroja ante nuestros ojos
y ya no me siento intrusa en el Paraíso de tus días.
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