Todo nudo gordiano
tiene una solución alejandrina.
O no.
Seguidores
Dejar a un lado el sendero,
abandonarme al silencio
de la niebla que amanece
en cada estación de tren,
adentrarme en la serenidad
de quien nada espera.
Tan sólo
dejarme llevar
por el horizonte
de los días.
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